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Esta directora promueve filosofía de la sinfónica en Italia

Tiene 30 años, está en la flor de la vida, y casi la mitad de estos años se los ha dedicado a la dirección orquestas infantiles. Karen Velázquez es una de las embajadoras del Sistema de Orquestas y Coros de Venezuela que siembra la filosofía del maestro José Antonio Abreu en la tierra de grandes de la historia de la música: Vivaldi, Verdi, Paganini, Puccini, Monteverdi y Rossini. 

La violinista carabobeña llegó a Italia en 2011 con la misión de promover el Sistema entre las diferentes iniciativas interesadas en el programa artístico y social. “Vine a trabajar por tres o cuatro meses, en Catania, donde hicimos un trabajo tan bonito que fui la primera directora venezolana” en un importante festival de esta localidad, donde también estuvo Gustavo Dudamel.

De regreso en Venezuela, se mantuvo como directora itinerante en los estados Táchira, Carabobo y el Distrito Capital. En el núcleo de Montalbán, en Caracas,  se pulió como pedagoga musical, y en una reunión que sostuvo en 2013 con el maestro Abreu cuando llegaba de Italia, fue asignada al Núcleo Los Chorros, donde desarrolló su trabajo con niñas y niños de cuatro a cinco años de edad.

Velázquez volvió a este país europeo en 2014, esta vez definitivamente, justo cuando obtuvo su título de licenciada en Artes en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Desde su llegada, trabajó con varias organizaciones hasta que en 2016 comenzó sus labores con Música Bene Comune, donde promueven la metodología del Sistema en escuelas de Roma.

“Tengo un equipo pequeño de maestros, pero súper comprometidos y enamorados de nuestro Sistema, para llevar alegría a los niños. En estas escuelas, tanto públicas como privadas, hay niños que necesitan de este mundo maravilloso de la música”, comentó la directora artística de Música Bene Comune.

“No soy de familia italiana, soy de El Cambur (Carabobo), de familia totalmente cambureña. Ahora doy todo por estos niños, siempre bajo la filosofía del Sistema”, expresó.

-¿Cuál o cuáles son sus funciones con esta fundación?

-Soy la directora didáctica y musical. Trabajamos con cuatro escuelas públicas y una privada. Tengo el programa de los violines, los talleres y la orquesta. En estos momentos, solo tenemos arcos, además ayudo a la coordinación en el consejo administrativo en todo lo didáctico, los conciertos, los eventos. Nosotros hacemos de todo, hasta mover sillas, preparar salas y todo lo demás (risas).

-¿Cómo evalúa la recepción de la metodología del Sistema entre los italianos?

-Ha sido un poco difícil, ya que estoy en la tierra de Vivaldi, Verdi, Paganini, de grandes compositores, pero con el amor que le he puesto a los niños al proyecto ha hecho increíblemente que en estos últimos cuatro años cambie la mentalidad de los padres, tanto, que les digo que ya están a la venezolana, y se activan si hay un concierto mañana, o si vamos a otra ciudad, cuando aquí normalmente para todo se necesitan tres meses y a un año de anticipación. Con la metodología los niños se sientes felices, van voluntariamente a la orquesta, a los ensayos, para ellos es un placer y los padres están comprometidos. Cuando llegué esto no era así.

Velázquez rememora que al iniciar sus actividades con Música Bene Comune los padres veían la actividad musical de sus hijos como “una pérdida de tiempo”, en parte, porque actualmente la “música en Italia no es tan valorada” como en otros tiempos, debido las problemas económicos que ha sufrido este país.

“Hay una decadencia general por la crisis, pero he tocado los corazones de estos padres que se han convertido hasta en una misma familia. Los niños no ven la hora de ir a sus clases de violín. Hacemos también actividades con campanas de colores, manos blancas, juegos musicales y cuando se unen con los instrumentos es un momento sagrado, mágico, se sienten muy felices”, acotó.

Explicó que el nivel de exigencia es diferente porque no trabajan con los niños varias horas a la semana en un núcleo como en Venezuela, sino que tan solo cuentan con una hora a la semana con cada grupo que tratan de aprovechar al máximo. “Poco a poco hemos ido entrando a nuevos escenarios”, comentó con orgullo.

-¿A cuántos niños acoge Música Bene Comune? Tienen orquesta, coro y ¿qué otro programa?

-Música Bene Comune tiene más de 400 niños entre todas las escuelas. Son diferentes grupos que van desde kinder hasta el quinto grado. En estos momentos hay jovencitos de la escuela media (que es de 6° grado en adelante) y se unen los sábados o en sus tiempos libres. Tenemos la orquesta de arcos y buscamos el financiamiento para el próximo año tener vientos y profesores para estos instrumentos. Tenemos un programa especial con niños con Síndrome de Down, no tenemos un coro sino que dentro de cada programa los niños cantan y tocan (campanas, violín, violonchelo, flauta dulce).

Lo que la directora Karen Velázquez hace en Música Bene Comune es replicar una experiencia que logró en el Centro Académico de Montalbán, en Caracas, cuando el maestro Abreu le pidió una orquesta experimental o en “formación” en la que los niños cantaran y tocaran.

“Fue una experiencia que me nutrió muchísimo. No soy cantante, estudié canto lírico solo tres años y profundicé mis conocimientos en mi instrumento y en la pedagogía musical, así que con los niños hago la base del canto y otra maestra viene a trabajar vocalmente con ellos. Así, en sus presentaciones ellos primero cantan o tocan las campanas, se sientan y tocan en la orquesta. Buscamos hacer actividades integrales”, detalló.

-¿Música Bene Comune se relaciona con otras réplicas del Sistema en Italia?

-Sí, Música Bene Comune es el primer núcleo en Roma, creado en 2016. Somos un núcleo de referencia, por ser la única venezolana que trabaja con las orquestas. De aquí me muevo a otros núcleos para aportar algo del Sistema.

-¿Cuántos docentes tiene la fundación?

-Somos cuatro docentes y nuestra presidenta fundadora. Somos cinco maestros al mando y tenemos colaboradores italianos que quieren aprender el Sistema, y estamos creando una red para difundir. No ha sido fácil que los músicos italianos acepten el Sistema, así que hacemos un trabajo con las uñas.

-¿Hasta dónde quiere llegar? ¿Cuáles son sus metas, sus sueños?

-Mi sueño es llevar música y difundir el Sistema en cada rincón del mundo, entre los niños que lo necesitan. Tengo el sueño de tener algún día las herramientas de crear un núcleo en El Cambur, porque realmente lo necesita. Era una niña que   tenía que cruzar el río cada vez que iba a estudiar música, quisiera que otros niños no tuvieran que pasar por eso, que se pudieran sentar todas las tardes a crear orquesta. Para mí el legado del Sistema está latente.

-Lamentablemente, buena parte de Venezuela conoció de la existencia de El Cambur por el trágico asesinato de la actriz Mónica Spear y su esposo ¿Qué le dice al mundo de las bondades de su pueblo?

-Sí, lamentablemente, aunque esto no sucedió exactamente en el pueblo de El Cambur, sino entre un caserío cercano llamado La Pastora y el barrio El Churro. En ese momento no estaba en Venezuela, pero mi familia estaba muy consternada por lo sucedido. A la gente le digo que hay muchísima gente  luchadora, profesional, inspiradora, no el campo de la música, pero sí muchas personas maravillosas en diferentes campos, como el beisbol por ejemplo.

-¿Piensa volver a Venezuela?

-Por supuesto, tengo las ganas a flor de piel de volver a trabajar con mis niños en Venezuela, y sí, voy a regresar cuando Dios lo permita, estaré ahí con toda mi gente del Sistema.

-¿Cómo solista tiene algún proyecto?

-No he pensado en proyectos como solistas, siempre he pensado en proyectos de masas, como el Sistema, y lo que me llena es ver multitudes de niños haciendo música, sin importar su idioma, su nacionalidad. Lo que quiero es tener cada día a 50 o a 60 niños esperando ansiosos para hacer música. No he pensando en hacer nada solista aunque no descarto alguna oportunidad que permita mejorar mi trabajo.

-¿Qué le inspira? ¿Quién es su modelo a seguir?

-Nuestro padre musical, el maestro José Antonio Abreu. Mis madre y mi padre que han luchado y han estado conmigo, y la maestra Susan Siman, por sus enseñanzas. Me inspira cada niño al que le doy clases.

venezuelasinfonica.com