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El estrés durante el embarazo afecta a la madre y al bebé

La etapa del embarazo es seguramente una de las más importantes de la vida de la mujer, que cambiará por completo la rutina de la próxima madre. Desde los nueve meses de embarazo hasta la llegada del bebé, la mujer se enfrenta a un ciclo lleno de cambios a niveles hormonales, psicológico, emocional y físico.

Napoleón Juvinao, especialista en Ginecología y Obstetricia de la Maternidad Concepción Palacios, explicó que el embarazo aumenta de por sí el organismo de la mujer, porque es un nuevo ser que se está formando, por esa razón saber si todo viene bien, si la criatura se encuentra sana, la situación social y económica de cada paciente, los cambios físicos, cambios en hábitos alimenticios, etcétera, son factores que pueden producir estrés durante el embarazo.

Para el ginecoobstetra Juvinao, “el estrés es una condición a la que el ser humano responde y se adapta, causando cambios neurológicos, endocrinos, físicos y el embarazo no escapa de eso. En ese período debe haber una adaptación. Además existen otros cambios en el hogar y en el trabajo, que generan estrés, cuando no ocurre esa adaptación, aparece el rechazo y es cuando se genera mayor estrés”.

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Añadió que el cuerpo de la madre siempre tratará de proteger al bebé, es decir, el organismo de la mujer viene diseñado para protegerlo. Existen tres tipos de estrés que afectan a todos:

El leve, que permanece sólo por horas o momentos; el moderado, que puede durar de varias horas a días y el crónico, que puede permanecer durante meses. Este último tipo de estrés afecta realmente el embarazo, pues no permite que la mujer siga protegiendo al bebé.

Del mismo modo, se puede decir que cuando hay estrés durante el embarazo aumenta la hormona corticotropina, conllevando al aumento de tensión arterial, cambios a nivel de líquido amniótico, o partos pretérminos, cambios al nivel del cerebro del embrión, afectando el desarrollo psicomotor del bebé e incluso también el peso del pequeño.

Los aspectos emocionales tienen mucho que ver con el estado de la madre antes, durante y después del embarazo. El estrés también puede aparecer postparto, generando acciones endocrinólogas y neuroendocrinos, entre otros.

“Por otro lado, las pacientes con infertilidad tienen un estrés crónico de base. Ellas, cuando al fin logran un embarazo, siempre mantienen ese estrés crónico, es tanto el deseo a un embarazo que en lo que lo logran comienzan a hacerse interrogantes”, alertó el ginecoobstetra.

Por tales razones, Juvinao recomendó a las embarazadas intentar disminuir el estrés laboral, realizar terapias psicológicas, yoga, dormir bien, practicar meditación y relajación, para ir modificando todos los factores que generan estrés.

Con información de El Universal