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Isadora Valero, una bailarina venezolana para el mundo

Isadora Valero (1991) es una de las venezolanas que destaca hoy en día en Europa en el ámbito del ballet internacional. En la actualidad esta artista forma parte del Ballet Nacional de Portugal y en fecha reciente protagonizó junto al bailarín portugués Francisco Sebastião El lago de los cisnes. Esta presentación se dio a propósito de las celebraciones del 40 aniversario de este importante cuerpo de ballet.

Inició su formación de ballet en la ciudad de Caracas. Aquí fue parte de la Academia de Ballet Clásico de Nina Novak. En el Viejo Continente estuvo también en la Escuela del Ballet de Hamburgo, John Neumeier.

Múltiples reconocimientos ya atesora en su haber. Entre estos es importante mencionar que fue finalista en tres ámbitos sumamente importantes como lo son el Concurso del Conservatorio de París (2008), la Competencia del Ballet Internacional de Corea (2007) y el Youth American Grand Prix (2007).

A propósito de esta carrera tan exitosa nos hemos acercado a esta artista de la diáspora venezolana para conocer más en profundidad algunas de sus perspectivas en torno al ballet y la danza.

―¿Por qué elegiste el ballet?

“Realmente ni mis padres ni yo sabemos por qué desde tan pequeñita (4 años) yo quería hacer ballet. Sin embargo, desde que comencé a la edad de ocho años mi pasión por el ballet nunca ha terminado.

Hoy bailar para mí es sentir un flujo de energía donde el cuerpo y el espíritu se encuentran en una especie de limbo”.

―¿Cuál es la poética del movimiento de Isadora Valero?

“Me percibo como una bailarina llena de energía, precisión, fuerza y entrega.

El trabajo es siempre constante y la búsqueda insaciable”.

―¿Con qué tópicos y qué estilísticas te gusta más vincularte en el ballet?

“En cuanto a estilos de danza disfruto del ballet neoclásico donde la estética y técnica son importantes, pero la calidad de movimiento es más orgánica y libre en comparación al ballet clásico. Obras de coreógrafos como George Balanchine, Jerome Robbins y el venezolano Vicente Nebrada están entre mis favoritos; así como también coreógrafos de ballet narrativo como John Neumeier, John Cranko y Kennet MacMillan”.

―¿Qué bailarinas admiras y con cuáles resuenas más?

“Siempre admiraré a mi gran maestra Nina Novak por todo lo que ella significó en mi educación como bailarina y por todo lo que aportó al arte en Venezuela. Recuerdo que ver sus antiguos videos era siempre un placer y un aprendizaje que aunado a su historia de vida la hacen realmente excepcional.

Pienso que han habido y seguirán habiendo increíbles artistas de la danza en el mundo, de los cuales se puede aprender.

Actualmente hago especial seguimiento al trabajo de bailarines como Marianela Núñez, María Kochetkova, Steven McRae e Isabelle Guerin, entre otros”.

―¿Cómo ves tú la experiencia de un personaje como Nijinsky, por ejemplo?

“Nijinsky fue un gran bailarín y coreógrafo que sin duda dejó una huella en la historia de la danza. Abrió puertas a nuevos estilos y sirvió de inspiración a las siguientes generaciones.

Me hubiese encantado tener la oportunidad de trabajar con él para conocer, de manera directa, su experiencia como artista”.

―¿Cuál ha sido tu mayor reto?

“Transitar esta carrera ya es un gran reto.

Además de las altas exigencias físicas y emocionales, está el sacrificio de tener que dejar a mi familia y a mi país desde muy corta edad para encontrar lugar en un mundo tan particular y extremadamente competitivo, también tener que trabajar muchas horas extras y de manera metódica para poder sobresalir debido a mi baja estatura. Sin embargo, todos estos esfuerzos son los que me han llevado a lograr el desempeño en papeles principales.

Aun así creo que el mayor de los retos ha sido vivir lejos de las personas que más amo y saber que en este momento viven en una lucha el día a día”.

―¿Qué es más importante para ti; la técnica y el rigor formal o la interpretación libre?

“Más allá de la técnica que exige e implica cualquier estilo de danza para mí lo más importante, ya sea como espectadora o como ejecutante, es la calidad interpretativa, es transmitir al público de forma honesta y auténtica la escénica del personaje y/o la pieza”.

El Nacional