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Veneración al Niño Jesús de Escuque, una tradición con más de 400 años

La veneración al Dulce Nombre de Jesús, patrono de la pintoresca población de Escuque, en el estado Trujillo, se ha mantenido por más de 400 años entre los habitantes de esta entidad andina, quienes año tras año, los 14 de enero se congregan, en la también conocida como Tierra de Nubes, en un acto de demostración de fe con la veneración de este ícono de religiosidad.

Este día las calles de Escuque (situada a un poco más de 600 kilómetros de distancia de Caracas) se colman de propios y visitantes, quienes ofrendan objetos y encienden velas en torno a la imagen del Niño Dios, representado en una pequeña estatuilla de madera de 56 centímetros de altura, que data del siglo XV, dejada en este pueblo trujillano por una familia de origen español en la época de la colonización.

La programación regular contempla una serie de misas a lo largo del día en la iglesia que lleva el nombre del patrono, ubicada en pleno corazón de la bella población escuqueña, atractiva, entre otros aspectos, por su agradable clima, paisajes naturales conformados por gigantescas y verdes montañas, casas que aún conservan parte del aspecto colonial y la plaza Bolívar que constituye el centro de encuentro entre sus habitantes que aprovechan este tipo de espacios públicos para entablar amenas conversaciones o simplemente para descansar y hasta llevar a los niños un rato a jugar.

También es tradición que este día de celebración la imagen del Niño salga en brazos de la feligresía del templo donde permanece todo el año para recorrer las principales calles de Escuque, población ubicada en un valle a 1.100 metros sobre el nivel del mar, donde habitaron las Tribus Escuqueyes, a unos siete kilómetros de la Valera, la principal ciudad del estado andino.

La imagen del Niño Jesús llegó a Escuque en los años 1600 desde España a Gibraltar (sur del Lago de Maracaibo), traída por la familia Guánchez y Cerrada, quienes a su regreso a su patria, en 1626, la dejaron en Escuque debido a la gran veneración y fe que manifestaban los pobladores de la zona.

Luego de más de 400 años, la veneración y fiesta patronal cada 14 de enero se mantiene entre los escuqueños, convirtiéndose en otra de las tradiciones religiosas arraigadas a este pueblo andino que, además, atrae a personas de otras entidades que se dan cita para también unirse a la fiesta religiosa

AVN